
En 1961 el maestro Calixto Ochoa y el, en ese momento joven y poco conocido, Alfredo Gutiérrez, llegaron a la oficina de Antonio Fuentes, propietario de la disquera Fuentes en Medellín, para presentarle una propuesta musical que combinaba Cumbia, Vallenato y otros ritmos propios de la costa, el señor Fuentes quedó encantado con lo que escuchó, el resultado fue la creación de los Corraleros del Majagual, una de las agrupaciones tropicales más importantes de Colombia…y por qué no, prolífica, en términos de cantidad de producciones discográficas.
Consultadas varias fuentes, ninguna coincide con otra en el número exacto de trabajos hechos por el grupo, una dice que son 250, otra, más generosa, le otorga 284, una tercera cuenta ‘solo’ 186.
Lo cierto es que desde el momento en que apareció el primer larga duración (o LP, como más se conoce) de la agrupación (1962) hasta nuestros días, la fecundidad musical de estos juglares no ha parado. Algo destacable hoy, dado el panorama musical en el que el mercado opta más por escuchar y eventualmente comprar ‘sencillos’, en formato digital, que por adquirir material prensado de 10 a 15 canciones.
En el terreno del Metal, ese por el que parece que nos movemos mejor, el asunto no es tan generoso en términos de cantidad. Bandas que se crearon hace más de dos décadas, incluso tres, bien sea por temas de financiamiento, de pocas posibilidades, de inestabilidad en su alineación o de cualquier otro, no han plasmado en material físico, en cualquiera de sus formatos, toda su creatividad musical.
Ese fenómeno no es ajeno al panorama actual, si bien partimos de que el Metal es un sonido aparentemente ajeno a las masas y excluyente si se quiere, los integrantes de un grupo de Metal deben y tienen que ser conscientes de ello, creer que el material que se produzca va a ser patrocinado y subsidiado fácilmente, es de una ingenuidad preocupante. Hay que invertir tiempo y dinero, es una verdad a puño.
El asunto es crear y producir material para presentarlo públicamente, de nada sirve decir pretenciosamente “Llevamos veinti tantos años trabajando…”, perfecto, pregunta quisquillosa ¿Cuántos trabajos tienen impresos? Ehhhh…un par, tres o uno solo.
Entonces las dudas asaltan ¿Debe ser proporcional la producción musical al tiempo de creación de la banda? ¿Las bandas deben contar su tiempo de existencia real con el de trabajo? ¿El grupo debe ser realista y sumar solo los años activos?
Existen grupos que se preocupan más por crear, grabar y prensar que por figurar, desafortunadamente son pocos, la mayoría, sin desconocer la calidad de su producto, viven de glorias pasadas. ¿Quién tiene la razón? Difícil respuesta, tal vez una solución equilibrada sería madurar y crear, sin caer en la fácil, repetir fórmulas y que sus trabajos suenen sospechosamente parecidos. Ahí es donde conoceremos la verdadera creatividad de los músicos. Secretos a voces de trabajos que son reciclajes de material antiguo…”The Endless River” de Pink Floyd, dicen que es el material que sobró de “The Division Bell”, algunos trabajos de la década de 90 de Kiss, son canciones desechadas de los discos clásicos del grupo de la década de 70.
¿El asunto entonces es crear, producir y prensar con cierta periodicidad o crear poco y vivir de eso? He ahí la duda. Cada banda lo debe tener claro. El mercado simplemente seleccionará. O tal vez no.

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