
En circunstancias de crisis, como las que están viviendo algunos de nuestros países de la región, cómo pueden la música y el arte aportar en la construcción de una nueva Latinoamérica?
Pienso que el arte y cultura siempre han sido herramientas de cambio social. Así que, como instrumento político pueden aportar a la construcción de una nueva Latinoamérica, si se establece como de punto de partida el reconocimiento de las contribuciones de las personas de ascendencia Africana e Indígenas.
Es importante mencionar que nos encontramos en el quinto año del Decenio Internacional de Afrodescendientes cuyas metas de enfoque son justicia, reconocimiento y desarrollo.
Por ejemplo en Chile, donde las protestas han impulsado la llamada al Presidente Piñera a reformar la constitución y a su vez el movimiento Afrochileno está luchando por ser reconocido en las reformas.
Tomemos también como ejemplo las protestas políticas en países como Colombia, Puerto Rico, Venezuela entre muchos otros. Estas protestas están dirigidas por la juventud, una juventud que está cercanamente influenciada por la música y la cultura. Esta misma juventud está demandando cambios en la cultura política preexistente y al mismo tiempo creando contenido en las redes sociales expresando su opinión y reuniendo multitudes de manera masiva.
Por otro lado, aunque es conocido que la gran mayoría de los géneros musicales de América Latina provienen de África, su reconocimiento aún no ha sido ampliamente traducido en beneficios materiales. Recordemos que estas contribuciones culturales provienen de sociedades avanzadas, de tribus ancestrales, de grandes imperios y de sociedades política y económicamente organizadas. Sin embargo, en el continente Americano, el cual ha tenido el privilegio de ser influenciado con esta cultura, esto se ha dado por medio de la injusta trata de personas esclavizadas, seres humanos que fueron traídos a las Américas en contra de su voluntad. Desde entonces múltiples generaciones de personas afrodescendientes han continuado aportando infinitamente a la construcción económica y cultural de lo que hoy conocemos como Latinoamérica. Sus influencias son innegablemente parte integral de la médula cultural de este continente.
Nos debemos preguntar, ¿qué estamos haciendo para verdaderamente retribuir política y económicamente estas grandes contribuciones? -En la música; ¿estamos acaso, sólo grabando, sampleando y empaquetando la música Latina con caras comercialmente conocidas? ¿Para el beneficio económico de quienes? ¿Es esto lo que consideramos una retribución?
En mi opinión, será imposible que las artes aporten a un verdadero cambio político sin una introspección profunda y acción inmediata por el reconocimiento y compensación de estas contribuciones como punto de partida. El racismo y la discriminación también habitan en la médula social de Latinoamérica plenamente y esto de debe ser reconocido y erradicado como tal.
Los gobiernos deben continuar cultivando iniciativas más efectivas e inclusivas. Es necesario favorecer el intercambio cultural internacionalmente. Facilitando visas al extranjero, cubriendo los costos de viaje, acomodaciones para estos músicos y líderes comunitarios. En otras palabras, empoderar aquellos artistas y activistas que como representantes de su región se han hecho cargo de administrar proyectos sostenibles para sus comunidades y en pro de la voz política de estas. Más allá, los gobiernos Latinoamericanos tienen una obligación como firmantes del Decenio Afro de desarrollar e implementar un plan para cumplir los metas del Decenio. Algunas iniciativas ya están encaminadas pero es necesario que los gobiernos continúen contribuyendo.
En la industria de la música la apropiación cultural continúa aportando a la invisibilización de las contribuciones Africanas y en el ámbito político aun seguimos en desventaja. Es necesario la erradicación de ciclos de abuso y apropiación cultural de la comunidades afrodescendiente e indígenas. Es necesario emplear mejores medidas de los derechos de autor, educar y facilitar métodos para garantizar la protección de estos derecho como patrimonio cultural.
Pongamos atención, ¿quienes son las figuras que representan el folclor latinoamericano en los Latin Grammy’s? o ¿quienes son las son las figuras que representan el reggae en español / el reggaeton en lo mainstream?
Es la responsabilidad de todos que la cultura Latinoamericana sea representada globalmente con cara reales, creadores genuinos y que se rinda tributo a nuestras raíces como punto de partida.
Como podriamos hablar de una “nueva era” en la música Latina cuando no hemos tan siquiera logrado reconocer a nuestra gente por sus contribuciones. ¿Cómo es posible que seamos consideramos una minoría cuando en realidad lo somos todo? No es justo coleccionar samples y loops de música ancestral sin remunerar o acreditar debidamente, los creadores reales no reciben ni galardones y ni regalías. No se tratar de llamar a una “nueva era” en la música sino de establecer una era real en la música. Hablemos de esto.
Organizar un festival anual es una labor incentivada por el deseo de afirmar, educar y celebrar nuestra cultura y nuestra gente. Este es un acto de resistencia que sólo pretende contrarrestar las secuelas de la discriminación, invisibilización y apropiación que sufre una comunidad.
Estos festivales son sede de mucho talento y activismo comunitario. Son eventos donde las comunidades expanden sus redes de contactos y donde el intercambio profesional sucede a gran escala y de manera orgánica.
Existen muchos festivales de arte y música que han desarrollando gran impacto social y han logrado guiar la conversación elevando la voz de nuestras comunidades. Sin embargo, la gran mayoría de estos festivales de gran escala no son proyectos autosostenibles. Necesitan apoyo de patrocinadores para cubrir sus gastos. La gran mayoría de los creadores de festivales que he conocido en mi travesía como fundadora del Festival Afro-Latino de Nueva York hemos estado de acuerdo en algo. Los festivales culturales y festivales negros la tienen más difícil que todos los demás. ¿No es esta una forma más de discriminación?
El festival Afro-Latino ha logrado fusionar la música y la política por medio de la programación estratégica que utilizamos. Organizamos una conferencia anual donde invitamos a líderes comunitarios, académicos, músicos y personalidades de las diferentes industrias. Durante la conferencia, estas personas platican frente a una audiencia. Lo mágico del asunto es ver cómo a pesar de que todos han escogido diferentes líneas de trabajo, tenemos mucho en común. Todos hemos desafiado las posibilidades, todos conocemos la pobreza y todos contribuimos a nuestras comunidades con el ferviente deseo de igualdad.
Como organizadores del festival, creemos que es importante promover el diálogo, presentar soluciones utilizando como punto partidas nuestras experiencias compartidas.
Durante los últimos 7 años hemos creado la plataforma más amplia y sede de grandes mentes creativas para el cambio. Hemos dirigido la conversación acerca de Afro Latinidad y Afrodescendencia en los Estados Unidos. Hemos contribuido a la memoria histórica de la ciudad de Nueva York; ya no se puede negar la existencia de nuestra comunidad. Hemos creado intercambio internacional y hemos impulsado tremendamente la carrera de muchos.
Si. Muchos artistas han aportado a campañas de cambios social. Pero muchos artistas conocidos prefieren alejarse del tema político por temor a afectar sus ventas e ingresos. No todos los artistas tiene vena política aunque la plataforma artística se presta como lupa para atraer atención a las problemáticas sociales. Miremos el caso de Rubén Blades, Tego Calderon, Gilberto Gil, Carlos Vives o la gran Nina Simone.
En la generación actual tomemos como ejemplo a Bad Bunny, René de Calle 13, Ricky Martin e Ileana Cabra los cuales contribuyeron a la campaña de expulsión del ex gobernador de Puerto Rico Ricardo Rosselló. También, la brasileira Karol Conka y Goyo de Chocquibtown, que han alzado la voz para los movimientos de Joven Negro Vivo.
Otros artistas prefieren enfocar su activismo sobre el cambio climático o los derechos de las mujeres o la trata ilegal de personas. Como estos problemas afectan a todos, siempre son oportunos. El arte, especialmente la música, es universal. Tiene el potencial de tocar todos los ámbitos de la vida, para resaltar la diversidad; tiene el potencial de conectar a las personas. Solo debemos tener en cuenta que el lado "comercial" contribuya positivamente y sin seguir invisibilizando.

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